miércoles, 23 de octubre de 2013

Los higos de septiembre

Los días de marzo llegan
y se van
pero siempre,
siempre están.

El mundo de septiembre
no es septiembre
sin los higos,
que nacen y
engordan de jugo y
crecen y
crecen.

Los higos de abril,
los faraones,
lloran, secos,
los días uniformes.

Los dulces jugos
y los ojos jugosos
no mienten:
el amor y la vida
crecen y crecen
hasta la
última
gota.

La semilla
-por dentro-
no se seca.
Espera,
para ser septiembre,
para ser mundo
de higos jugosos
como el amor,
como la primavera al otoño,
como septiembre a marzo,
como el corazón a la sangre.
Jugosa. Jugosa sangre.

lunes, 10 de mayo de 2010

Sopa portuguesa (Decamerón)

El gallo canta siempre,
canta hasta cuando es sopa.
Las historias son solo pedazos
de castillos y de vidrieras
interminables.
Insondables montañas se oponen
a nosotros. Justo en el momento.
La lluvia y los barrancos
son lo mismo.
Mientras nos miramos,
paisajes del amor.

(Escrito con Sol)

jueves, 10 de septiembre de 2009

Luna 15

Un árbol del día
se abre paso por mis
paredes nocturnas.
Los instantes heridos
se juntan para desaparecer
(sin tu luz que me ilumina,
tierna, no me quedaría ni
la fotosíntesis).

Mis rayos de sombra te hacen más hermosa
(¡Más hermosa todavía!)
a vos y a tu gracia sin nombre
de animales que resplandecen:
un chancho monstruoso pasa inadvertido
para un oso triste,
mientras dormimos - en paz.

Ni aunque nieven manzanas
Venus ascenderá a estrella,
pero igual me dejo porque
sos todos los colores del arco iris.

Nuestras paredes nocturnas son dibujadas
mágicamente por tu lápiz de luz
derribado todo lo demás (menos un gato,
sí por amor y no por noé).
¡Es el momento de conocerte!

¡A mí, mi querida amiga!

No hay sombras en los rincones de tus brazos
ni un solo desprecio en tu boca girondina
que me corte la respiración
(para un jacobino, el cuchillo
es siempre una metonimia metadona).
Todos los seres me importan por vos
porque tu amor es una enseñanza en
cada estación de luz.

Septiembre solo puede callar por
insuficiente; nada sabe del absoluto
frío de tu ausencia ni del
absoluto
calor de tu piel. ni de la
absoluta intimidad de
tus ojos.

¡Solo espero que esta vez me entiendas!

sábado, 1 de agosto de 2009

Las sombras rosas en las cosas rugidas

De igual a igual con mi confianza
estamos y me pide más.
Sumergidas las sombras rosas
en las cosas rugidas STOP

Usted se fue,
                        como se dice,
al otro rumbo.
Guantes, regalados, de paz.
Masticaba por la tarde
los sentimientos vergonzosos
y una piedra falsa.

¡Resultó que la luz salía de tus ojos!
Busco tu boca en la oscuridad,
bailo a tientas...
y la oigo.
(nada parte en silencio)
ni una piedra de verdad.

Presiento tus manos y
tu presencia enmarañada
sin las abstractas terminaciones
del cuerpo.

El fuego va a ser ceremonioso
cuando llores diablos y
cantes desnuda que las
escuálidas estrofas son
de un lobo.

Desnuda como un fuego.
Desnudo como un apagón.

viernes, 27 de febrero de 2009

Un rastro

Un tren que nunca me choca
gira y se desintegra
en el suelo común.

La casa se incendia
todos los días y,
el espacio,
el espacio...

Me parten cuatro rayos del fuego,
una luz que me enceguece.
La boca de la Luna que
te beso cada noche.

Mi silla es de la mañana
o de todos. Mi gato.

Almuerza, melancólico amarillo,
una playa o un legado,
una escaramuza.

Mis medias de alfil blanco,
mi huida.

Me veo ir como si vos me vieras,
como cada noche dibujada.

Otros espermatozoides que devienen ojos
viven y mueren siempre
en el aire.

viernes, 4 de abril de 2008

La forma prostituta de la fe

"El monarca" es un portaaviones que lleva sal
y no aviones. La sal como rastro, como
signo de otra cosa.
Supongo; espero.

La fe es una forma de la apropiación,
otra forma política de la imaginación.
La luz es objetiva y el ojo no: "¡Que
llueva!" espero. Espero que llueva luz.

Ojalá el sol nunca se apague
pues amo la sombra, la
dialéctica sombra.
Amo, deseo, la luz del sol.

El rastro de sal, el antiguo dinero:
la forma prostituta de la fe.

lunes, 25 de junio de 2007

Determinación

No se ve el cielo en esta palmareda.
Porque los arboles
son arboles
en referencia al sol.
Y aquellas palabras
que hablan en verso,
mienten
(como los judíos
en alemán).

No me encuentra nadie
si no me cuento
en partes.
No importa el ruido que haga;
si quiero que me quieran,
tendré que aceptar
la linea que nos hace
nosotros.