domingo, 18 de septiembre de 2011

Sed

Afuera no hace calor
y se
   que no tengo razón.
Pero nada de eso me preocupa
ahora, que no estoy tan tranquilo.

Las cosas que hay en mi camino
-mi camino de tierra-
nunca son señales.

Seré un gusano,
o una rata,
o un pájaro,
pero no digo,
nunca,
no como sí,

"¡CÓMPLICES!".

miércoles, 24 de junio de 2009

Mis píldoras de caos

No me gusta hacerme daño, pero
la necesidad se manifiesta de
maneras misteriosas.
Me cuentan algo los pasos
al ejecutar.
Pero no soy mi preocupación porque
me conecto.

Tengo una enfermedad y
se contagia por los ojos.

Mi mensaje que derrumba
las partes, puede
ser de amor o peor.
Esto nuevo me vuelve un sonámbulo que
trae cosas.

Toda la trágica cadena se detiene
con cualquier interrupción.
Mis manos diluidas pasan
debajo tuyo y nos disolvemos,
por fín solo nos disolvemos.

No es la velocidad,
es la destreza de mis labios.

No cierro los ojos para no mirar,
no me tapo la cara para obturar.
Pero mi historia molecular, los movimientos,
no se molestarán en estadías.
Un flechazo de estación de cuatro vidas
y en realidad ni cambio.
"Si hubiese querido decirte mi amor..."
y yo no me aguanto.
Fuera del camino,
de los costados,
te espero
resuelto.
Me como las garras
-a imagen de un gato-
para no cortarte
uniformemente.

jueves, 15 de mayo de 2008

El cuchillo del origen (Deserticamente)

Voy por un camino desierto
(no es aun un camino).

Por la no aun senda que ando
yace un cuchillo, ahí
en la arena.

¿Será un rastro civilizatorio,
o una trampa
para los caballos ingleses?
Existen herramientas de trabajo
y herramientas de libertad.

Mientras noto que no soy
ni de acá
                  ni de allá,
pasa una carreta sin color empujada
por un caballo nativo:

el puñal se introduce en la pezuña
del animal que es todo el animal
y atraviesa las cortezas que alguna vez fueron piel.
Se infiltra luego en el pellejo;
el iletrado ser y la carreta y el origen,
tropiezan hacia el pasado.

Ahora dejo de escribir;
el cuchillo será mi cuchillo de matar.

martes, 29 de abril de 2008

Cara de Queirón (bunkum)

Un despertador duerme:
nada ha ocurrido,
nada ocurre ahora
-ése es el secreto-.

¡Tu cerebro! La parte mas picante,
¡Tu cerebro! La parte esplendor.

El despertador que duerme
y hace justicia a sus palabras
ha matado a los guardias,
ha limpiado el camino
del tiempo interior -el tiempo.

Voy siempre desarmado, las armas
se las robo al orden.
Ojalá pueda seguir soñando pero
el despertar llegará pronto,
como una tormenta,
para ordenarme las /oraciones/
y el secreto me abandonará, se
abandonará a mis ojos, frente
a mis ojos
que soy.

Ese desierto de tu verdad es mi único camino.