lunes, 15 de febrero de 2010

La clara ciudad (El amor de los pájaros)

Un perfil de oscuridad,
la más pura oscuridad de unos labios.
Una mirada de septiembre
y el dulce beso de las palabras.
Si casi nunca te fotografío
es porque me es más preciso
imaginarte.

No voy a vender registros
de la cuestión;
no voy a dejar pasar
el lugar de las caricias.
Estás compuesta por el exterior
y el interior, sí, pero
da igual.

Te tomo la clara ciudad
y tus cosas;
hablo como si cantara.
Como si tus labios no fueran
toda la vida del mundo
que vuelve y vuelve a empezar
cuando sonríen.

No me pierdo - tu espalda.
Sos todos los abrazos en
bosques de nadie.
Los relojes se paran
solos.

Mi canto solo es canto cuando no dice nada.