lunes, 28 de octubre de 2013

Mis palabras otoñales (la vía)

Hay una vía que
no es para cruzar;
excluye a caballos, transeúntes,
trenes y trineos.

Una vía que no
me lleva al conocimiento
ni me trae.

Me acerca, lentamente
me acecha,
por lo que no soy.

No es tu cara ni
tus labios.
No son tus ojos ni
tus frases.
No es tu sangre ni
tu savia.

No es tu esencia ni
tu apariencia.
No son mis convicciones ni
mis adicciones.

No es la noche ni
son tus muecas.

No rebota,
no reverbera,
no refleja,
tu imagen en mi imagen.

No imagino ni pienso ni recuerdo.

Nada y más.

Mis palabras otoñales.

miércoles, 2 de abril de 2008

La propiedad es robo (la esencia es, como mucho, un palito)

Bambara en un momento hace todo
y los niños de muerte festejan que
salves al chanchito del ahorro.
("el asesino casi lo rompe, despilfarra)"

Hoy todos mis problemas se solucionan
con elementos contextuales (la vida es
una aventura gráfica):
los inválidos ojos del hombre terminan
en el inválido perro que lo sirve.

Me gritás mi nombre aunque ya estoy en lo alto;
soy alto y conspirativo: me seguiste - a la
altura conspirativa -

siempre somos, por lo menos, 3 conspiradores.
Hay consenso ¿vieron? - el custodio, una conciencia
artificial -

El ombligo es el portal exterior a la
esencia: negociemos (¿he cambiado?) - no negociamos: olé,
olé, olé, olé /
cambié, cambié. Purgué mi conciencia.

La apariencia puede ser poseída
o abandonada. Loerve: Solo queremos purgar la conciencia de
Pierrot para vaciar todo lo que
godard le ha ordenado (inculcado, indicado):
voy implantar se lo a mi cuer p o.

Mi sangre es un caja, voto y exprimo mi
esencia. No soy el que era.
La maniobra y
naides aporta nada. Frente a tus ojos.

Si te encuadro es que te apunto.
Porque todos se comen la lechuga mientras
me como
la lechuga de
tu es en cia.

Mi cuerpo es mi apariencia, mi esencia, y media
esencia tuya;
tu cuerpo es tu apariencia y media
esencia tuya (te han robado).
Mutatis mutandis: ¿Podés hacerte el bien
y hacerte el mal?


Hoy mi testimonio se vuelve una publicidad,
y mi voz jingléa, ¡ay!
miconcienciaicónica-jamás-estarásola.